Coincidiendo
con la fiesta de la patrona de Benavides los feriantes iban llegando a la plaza, donde
colocaban sus tenderetes, respetando siempre el recinto que el ayuntamiento les
acordonaba para ello. La echadora de cartas; el señor del algodón dulce; los
payasos; el
hombre más alto del mundo y su esposa, la mujer barbuda más pequeña de la tierra… Todos formaban una armoniosa comunidad que, durante la semana de festejos, convertían la plaza en el lugar más fascinante de todo el pueblo. Todos excepto Narciso, que nunca
paraba quieto y prefería ir por libre pregonando, de puerta en puerta, las
bondades de sus pócimas mágicas. Este año estaba causando furor la de la
"eterna juventud": un elixir prodigioso para no envejecer.
–“Si
siempre joven quieres estar… la pócima de Narciso debes tomar…” –cantaba con su
carilla de truhan.
Este
muchacho tenía encanto para engatusar lo mismo a cincuentones que a novicias; a
ancianas que a zagales. Y así, todos cuantos se acercaban, no podían resistirse a las bondades narradas por el muchacho acerca de su jarabe antienvejecimiento. Además, en esta ocasión, había cuidado mucho su envasado eligiendo para ello, unas magníficas botellitas de cristal labrado que taponaba con corchos teñidos de diversos colores.
La
mala fortuna quiso que un forastero, que se encontraba visitando a un pariente,
reconociera en Narciso al estafador que, tiempo atrás, le vendiera un carro
entero de una loción crecepelo. El indignado
calvo corrió al cuartelillo de la Guardia Civil y denunció al vendedor de
milagros por estafador. Acto seguido los agentes de la benemérita detuvieron a
Narciso que ni se inmutó. Aceptó con una sonrisa el arresto; sin protestas.
Tampoco
era la primera vez que le detenían; en estos menesteres ya tenía cierta costumbre. Tumbado en el camastro de su recién estrenada celda recordó aquel agosto de
1989 en la prisión de Ocaña; marzo del cuarenta y cinco en Nanclares de Oca; febrero de 1933 en la Modelo de Barcelona; julio de 1900 en la cárcel de Dueñas; diciembre de mil ochocientos setenta y…













