29 septiembre 2018

La última confesión de Rosina



Creo que fueron sus coletas las que me enamoraron. O la bofetada que me propinó cuando, acercándome a su cuello, en ese minúsculo espacio compartido con un lunar, le besé. Algo sucedió porque, desde entonces, me convertí en la diana de sus dardos. Dijeron que comenzó a fumar cuando supo de mi asma y que se casó con el tipo más indeseable del barrio por darme celos.
Sufrí, pero años después, cuando nos reencontramos y me pidió una oportunidad, solo pude contestar afirmativamente.

Hace tiempo que se marchita. A los chicos no hemos querido preocuparles con malas noticias. Insistieron tanto en costearnos este viaje, que se lo debemos.
He sido feliz y ella, a su manera, también. Me ha abrazado nada más arrancar el tren y he sentido esos ojos de caramelo recorriéndome. Sabe que le queda poco y necesita sincerarse. Pedirme perdón por cada una de las veces que consiguió herirme. Le he rogado que callara. Primero, con besos y, luego, cubriendo su aliento con mi mano. Comprimiéndolo. Silenciándolo para siempre. Después, he ingerido algo en cantidad suficiente para no volver a despertar. Me supo amargo, casi tanto como escuchar de sus labios que yo no era el padre.





Participando en ENTC

24 agosto 2018

La caja de las palabras



‘La caja de las palabras’ ha resultado finalista en el I Concurso de Relatos del Mar Menor. Cultura ha editado un libro con los siete finalistas y el ganador será elegido por votación pública en la página 'www.concursorelatosmarmenor.es'

El proceso de registrarse en la web, esperar el e-mail de confirmación y gestionar la nueva contraseña de acceso no es sencillo, pero si -cuando lo leas- crees que merece la pena impulsarlo… sería la bomba.

http://concursorelatosmarmenor.es/relatos/la-caja-de-las-palabras/




(fragmento) 

«La barba me había crecido mucho durante las últimas semanas. Lucía descuidada. Decidí que era un buen momento para rasurarla y mejorar mi desaliño…

…Escondida, bajo las mantas encontré una caja. Parecía una caja de zapatos decorada. En la tapa, conchas, caracolas, pequeñas piedras pegadas, arena. Era una de esas cajas que solías preparar para guardar los regalos más importantes. En letras de colores aparecía escrito: «La caja de las palabras». Me la llevé a la cama con curiosidad y me dispuse a abrirla. Estaba repleta de papeles con palabras extrañas, probablemente inventadas: fartel, eleen, amalassil, omen, maldor, anger, elda, tuliel, kíruva… Siempre te gustó inventar…»

La memoria del espejo



PALABRAS: anillo, idioma, albarán, abogar, censurar



Irrumpió en el bufete extremadamente alterada, exigiendo alguien que pudiera abogar por sus derechos. Esta vez quería divorciarse. Escuché. Sin censurar una sola palabra, aguantándome las lágrimas cuando pareció no reconocerme. Dijo que llevaba más de treinta años casada, no recordaba cuántos; que tenía tres hijas, o cuatro; que creía que su marido le amaba, pero, limpiando un archivador había descubierto una fotografía de mujer, oculta entre albaranes y facturas. Arrojó su anillo de bodas al suelo y comenzó a llorar… La cabeza volvía a martillearle, ahora, con el macabro idioma de los celos. Necesitaba respirar. Cogí mi gabardina y salimos a tomar un refresco. Al quiosco de siempre. El que está frente a nuestra casa. Donde se le declaró papá. Nos sentamos muy juntas y, cuando se sosegó, saqué un espejo de mi bolso y le obligué a mirarse. Frente a ella, reconoció aliviada a esa mujer: la otra.





Para Microrrelatos de Abogados

Mi amigo Baldo





El día que cumplí los siete, deseé un amigo. Aunque fuera invisible.
Aquel verano conocí a Baldo, el niño más extraordinario del universo. Me enseñó a perseguir ardillas, a romper nueces a pedradas y al ‘quién mea más lejos’. Él comenzó a imitar mi manera de vestir, de peinarme, mi torpe caminar. A su lado, agosto olía a helados, a pizza. A amistad verdadera.´

Una tarde, propuso un nuevo divertimento: intercambiaríamos nuestra ropa y él me suplantaría durante un día entero. 

Entretanto, desde un lugar privilegiado, yo observaría. Fue desternillante verle sentado a la mesa, tartamudeando y sorbiendo la sopa como yo; corriendo con Scooby o columpiándose con papá. Pero cuando anocheció y no vino a liberarme me asusté. Tenía frío y la humedad me daba tos. Pensé que Baldo quería seguir jugando otro día más.

Al amanecer, le vi en el tendal. Estaba con mamá. Parecía regañarle… Tuve un feliz pálpito cuando los dos volvieron sus ojos hacia donde yo permanecía encerrado. Por fin, ella le había desenmascarado.

No sé qué me dolió más, si la siniestra sonrisa de Baldo o lo endiabladamente contenta que estaba mamá mientras ambos se alejaban abrazados. Tengo miedo. El agua comienza a subir.





para ENTC convocatoria agosto

12 mayo 2018

JUSTICIA

COPA ENTC 2018



Todo el proceso de la copa se ajustará a 6 RONDAS ELIMINATORIAS.

Micros en 100 palabras

Condiciones: que aparezca la palabra BARBA  y que estén inspirados en lo que nos sugiera el siguiente titulo de la historia del rock español.
(en este enlace puedes leer los tres micros en pugna)





y mi apuesta es:



JUSTICIA

Siguiendo una intuición, acudí al Priscilla. En un reservado, un tipo con barba apura su cuarto gin-tonic. Insiste en invitarme. Es comercial. Un asiduo al polvo de cada viernes. La quinta copa afloja su lengua. Habla de trabajo; de lo agotador que resulta quemar kilómetros por los putos ciclistas; del último desembolso para que, con discreción, repararan su coche… A la sexta invito yo. Debo ausentarme para vomitar.
Su cuerpo lo encontró un pastor entre zarzales. ‘Ajuste de cuentas’ dijeron en prensa. He recortado cada titular y los he pegado en el arcén junto a las flores. Bajo tu foto.








02 mayo 2018

«Mayo se me escapa»

«Mayo se me escapa»


Ha decidido partirse en dos. Para desligarse, durante horas, de todo lo sucio que sucede bajo su cuello. Para poder regresar a su esquina junto al callejón, donde alguien habrá vuelto a vomitar sobre orines atrasados. Cerca del altar de cartones en el que una anciana enferma solloza en vino por el gato que acaban de matarle. Sometida al sexo con la docilidad de una oveja vieja y donde solo desea que las bestias recorran, mudas y efímeras, su cuerpo. El asco gotea. Se condensa en una única lágrima que aparta de un manotazo nada más brotar, mientras escucha orinar distintas melodías de deseos satisfechos. Es su forma de sobrevivir en una ciudad que late de espaldas. Cuando amanezca, subirá a su cuarto. Apartará dinero para el casero. Para su madre… Para las clases de teatro. Y en la ducha, el jabón arrancará las huellas, los mohos y lo podrido que le han envuelto como segunda piel. Bajo el agua, volverán a unirse sus dos mitades y, frente al espejo –seca, ya limpia– se observará ensayando distintas muecas mientras declama, una vez tras otra, su frase. Apenas cuatro palabras, con las que, esta vez sí, desea convencer en el casting.



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La idea es ponerle palabras a esta maravillosa foto de LEIBOVITZ

E-MAIL ENCONTRADO POR AZAR ENTRE EL SPAM DE UN BUFETE

X Concurso de Microrrelatos sobre Abogados
ABRIL 2018
PALABRAS DEL MES: caminar, elegante, intimidad, traición, expediente


Estimado colega del presente, quizás, cuando leas esto, aún haya esperanza…

Todo comenzó con Tan-IA, la androide de caminar menos elegante que puedas imaginar, pero de ‘speech’ inigualable. Logré implementarle un software con todas las disciplinas legales y herramientas Big Data. En minutos, estudiaba decenas de expedientes, realizando exhaustivos análisis. Demandas, denuncias y querellas volaban en sus manos. Orgulloso, dispuse exhibirla durante el Congreso de la Abogacía 2019. Deslumbró. Tanto que cada bufete adquirió una.

Pero, a traición, vulnerando nuestro derecho a la intimidad, miles, millones de Tan-IA consiguieron interconectarse creando el abogado virtual 24H. Siguieron el e-juez, la telejusticia gratuita, el hololetrado de oficio… Un despiadado marketing contra la abogacía tradicional se hizo viral. Nuestra profesión imprime carácter, aunque esto nos pilló desprevenidos. Nadie estudiaba Derecho. Fuimos vilipendiados, amenazados, perseguidos por ley…

Quedamos muy pocos. Intentamos resistir abrazando nuestras togas, pero, cada vez, resulta más complicado escapar del monstruo.


La otra Elena






La otra Elena 




Tres cabellos, su cepillo de dientes y algún objeto especial de la difunta. Para evocar sus recuerdos. La empresa aseguraba satisfacción absoluta .

Estaba ansioso por abrirlo, pero aguardé que Candela regresara del colegio. Desenvuelto el fardo, quedé paralizado. Era idéntica. Quizás, el pelo más largo o los ojos, aunque copias exactas, me parecieron distintos. Alegres. Candela se aferró a su pierna sin dejar de llamarle ‘mamá’. Esa noche permanecí mudo, examinándola fascinado. Acostó a la pequeña y se dirigió a la alcoba. Nervioso, fingí dormir. Ella me besó.

Al amanecer, quiso salir a nadar. La otra Elena dejó de hacerlo hacía años. Dije sí a nadar; a bailar desnudos sobre la hierba; a volar cometas; a manosearnos bajo la mesa; a comer palomitas; a hacerle y deshacerle el amor… A todo.

Semanas después, la encontré asomada al balcón. Tenía medio cuerpo fuera y acariciaba aquella manta infantil. Mirando como el otro otoño… Temí que todo se repitiera. Que los viejos demonios hubieran emponzoñado ese objeto especial que yo mismo elegí… Grité. Desesperado. Exánime. Presa del terror. Como entonces.

Se giró despacio. Estremecida. Dijo haber sentido un impulso extraño por volar, pero, oyéndome temblar, supo que ese recuerdo no le pertenecía.



                                                                      ****

MENCIÓN especial mes de abril en ENTC. La idea era contar lo que dice la foto.

PREMIO MARZO MICRORRELATOS DE ABOGADOS


PALABRAS: ritmo, custodia, columpio, vicario, baremo






Querida Clara:

Soy la jueza Vicario. Estuvimos charlando hace unos días cuando se tramitaba tu custodia, ¿recuerdas? A esa que metiste una carta en el bolsillo.

He tardado en responderte porque el ritmo del juzgado es frenético y necesitaba leerte con atención. Es maravilloso lo que sientes cuando te subes al columpio y mamá lo impulsa tan fuerte que el viento despega las flores de tu falda. Cómo envidio esos desayunos de disfraces, risas, cuentos y cereales mágicos con papá antes de ir al cole…

Juzgo que sería insoportable alejarte de ninguno de ellos y reconozco tu legítimo derecho de continuar disfrutando momentos tan fantásticos. Sé que estás triste porque tu familia ha cambiado, pero presiento que sabrás tejer un puente entre ambos.

¿Sabes?, ningún baremo me ha sido tan útil como tus palabras. Por tanto, definitivamente, dictaminaré la compartida como es tu deseo.

Y muchas gracias por los dibujos.

                                                  

                                                            ******



La noticia queda recogida aquí. Y con esta carta a Clara, ¡¡¡vamos a la final!!!
Contentísima de este premio en un concurso tan no-fácil.






11 marzo 2018

DEL JUZGADO DE FAMILIA NRO.1- CARTA A CLARA

PALABRAS: ritmo, custodia, columpio, vicario, baremo




Querida Clara:

Soy la jueza Vicario. Estuvimos charlando hace unos días cuando se tramitaba tu custodia, ¿recuerdas? A esa que metiste una carta en el bolsillo.

He tardado en responderte porque el ritmo del juzgado es frenético y necesitaba leerte con atención. Es maravilloso lo que sientes cuando te subes al columpio y mamá lo impulsa tan fuerte que el viento despega las flores de tu falda. Cómo envidio esos desayunos de disfraces, risas, cuentos y cereales mágicos con papá antes de ir al cole…

Juzgo que sería insoportable alejarte de ninguno de ellos y reconozco tu legítimo derecho de continuar disfrutando momentos tan fantásticos. Sé que estás triste porque tu familia ha cambiado, pero presiento que sabrás tejer un puente entre ambos.

¿Sabes?, ningún baremo me ha sido tan útil como tus palabras. Por tanto, definitivamente, dictaminaré la compartida como es tu deseo.

Y muchas gracias por los dibujos.







Apuesta de marzo en Microrrelatos de Abogados



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04 marzo 2018

Un caballero justo

UN CABALLERO JUSTO

(microrrelatos de abogados)


 
FEBRERO 2018

PALABRAS DEL MES: herencia, fatiga, litigar, pérdida, valor

Fue entonces que la fatiga obligóle a entrar en la casa, quedando postrado en el lecho.

—Traed a mi señora. Avisad al escribano, que es mi deseo testar y organizar mi herencia. Fenecieron los tiempos de litigar con molinos, mi querido Sancho, pero jamás los de ser un hombre justo. Emplea tu valor en proteger al desvalido, falto de recursos o víctima de desafueros. Sé valedor de la justicia, la libertad, la verdad…

De rebato, irrumpió Aldonza con un infante en brazos. Los ojos llorosos del moribundo parecieron figurarse algo sorprendente. Ella asintió. Por dos veces. Visto el crío, visto el causante. A ninguno pasó desapercibida la prodigiosa semejanza entre ambos. Sin duda, sangre los emparentaba.

—Hablad con Cervantes —dijo turbado—. Hacedle reinventar mi historia porque, finalmente, este loco halló heredero…

Cuando exhaló su último suspiro, no hubo soflamas que paliaran el dolor del escudero ante pérdida tan singular.


Premio popular febrero 2018.

Hacia el ocaso


Ha vuelto a entrar. Fiel a su cita de cada mañana. Hoy arrastra un poco más los pies y observa, como asustado, a derecha e izquierda. Sus ojos se me antojan más viejos que de costumbre. ¿Lo de siempre?, pregunto mientras le sirvo un tazón de caldo. El mismo de todos los días. Me mira, pero ya no me recuerda. Saca una fotografía chamuscada de su cartera y me pregunta si la conozco. No, le digo tragándome las lágrimas, pero es la trapecista más hermosa del mundo. Al viejo le brillan los ojos cuando escucha estas cosas.

Cómo decirle que el circo cerró sus puertas hace años. Cuando el incendio.

¿Estoy bien maquillado, muchacho?, pronuncia con una sonrisa del chiquillo que conserva desde entonces. Sí, respondo, como los grandes payasos. Pero, una vez más, compruebo que su pulso ha fallado al intentar enmascarar las cicatrices que quedaron del fuego, cuando escapaba conmigo bajo las carpas. Para qué atormentarle recordando lo sucedido si mañana, cuando despierte, lo habrá olvidado todo. Volverá a pintarse su sonrisa; maquillará de colores su rostro y, como cada día, esperará sentado en la barra del bar que mi madre regrese a buscarle.


Ganador convocatoria enero 2018 ENTC
Se trataba de poner palabras a esta evocadora foto de Thomas Hoepker. 

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