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06 enero 2026

COSAS SIN IMPORTANCIA

 

COSAS SIN IMPORTANCIA

Por si una noche decide devolvernos lo que se llevó, nunca candamos la puerta. Más que por esperanza, por rutina. Desde que el mar se tragó a mi hermano, cada ola trae algo distinto: un zapato, un diente, un mechón de pelo... cosas sin importancia. Esta noche, la puerta se abrió de golpe. Entró un niño empapado. Tenía sus ojos, pero distintos. Hizo un amago de sonrisa y extendió la mano. En la palma sostenía un puñado de barro negro.

—Dice el mar que esto es tuyo —susurró.

El barro cayó al suelo; buscó hueco entre mis pies y, al tocar mis tobillos, comenzó a morderme, como si me reconociera.


Ganador semana 14 Relatos en Cadena

#RelatosEnCadena #ganadorSemanal #LaVentana #CadenaSer

03 enero 2026

Cartografía del dolor

 Cartografía del dolor 

Supongo que algunos hábitos se heredan sin querer. Cada tarde, el niño frágil, siempre enfermo, se acurrucaba junto a su abuela mientras ella cosía muñequitos de trapo.

—Son para que mejores—murmuraba, guardándolos bajo llave.

Una noche, mientras ella dormía, el niño abrió el cajón. Acarició cada muñeco, muy despacio. Reconoció cada puntada, cada aguja hundida… Allí estaban sus fiebres, sus caídas, sus huesos mal soldados. Borró sus lágrimas de un manotazo. Sacó un muñeco nuevo. Le ató cabellos de su abuela y, copiando el gesto con que ella cosía, le clavó un alfiler. La anciana despertó de golpe, llevándose una mano al pecho.

—¿Era así, verdad, abuela?


#Relatosencadena 

#finalistasemanal Semana 13 (diciembre 2025)

#Microrrelato 

#laventana

13 octubre 2025

INSTRUCCIONES PARA DESAPARECER

Todo va a quedar entre guay y perfecto. Eso pensé la primera vez que dejé de hablar en la mesa. Nadie dijo nada. Luego dejé de pedir agua por las noches, de saltar charcos, de preguntar la hora, de hablar. De reír. Nada. Fui borrando mi cuerpo con cuidado, como quien se desmaquilla. Pasé días tras las cortinas, esperando que alguien me buscara. Jamás lo hicieron. Una noche escondí mi nombre dentro de un calcetín desparejado. Después ya no hubo cumpleaños ni dibujos en la nevera ni rastro mío en las fotos. Funcionó de maravilla hasta que llegó la niña nueva y preguntó por mí en voz alta.

 

 

#FinalistaSemanalRelatosEnCadena

 #RelatosEnCadena

 #LaVentana


27 abril 2025

La promesa


«Buenas noticias, papá ha despertado». Es un audio de mi hermana. Mamá también lo escucha y aprieta los puños. Intenta hablar, pero hace tiempo que las palabras la abandonaron. Al empujar su silla, noto cómo tiembla. Contra todo pronóstico, el viejo sigue vivo. «Tranquila, mamá, mientras respire volveré a intentarlo».




Primer Premio del XI CERTAMEN DE RELATOS YK MADRID-CASTELLÓN.

22 marzo 2025

CHIQUILLADAS

 

Aligeraron con el martillo, el taladro, los cinceles y la pistola de clavos para dejarlo colgado en la cruz antes de que la capilla se llenara de padres, invitados y catequistas. A pesar de que Grillo lo empapó con agua bendita y Gominola recitó en latín un salmo, capaz de resquebrajar las puertas del averno, no sucedió nada sobrenatural, salvo un par de madres desmayadas. Apenas tuvieron repercusión los lamentos infernales del crucificado, ensombrecidos, quizás, por el volumen de la música, que corrió a cargo de Jessi-Diyey. Ni el tipo vomitó verde ni su cabeza giró en círculos ni habló en arameo ni le quemó el crucifijo que incrustaron en su pecho. Tras el desconcierto inicial, todo quedó en una chiquillada: los niños ayudaron en la ‘desclavación’, pidieron perdón, aceptaron reprimendas y cachetes y corearon juntos el ‘oh happy day’ vestidos de comunión. Definitivamente, el padre Evaristo no era el demonio.

                                                      ilustración de @quepazamonstruo

Tercer premio Concurso Microrrelatos Infernales. Café Bar Los Infernales y Librería Los tres hermanos de Moriarty

05 marzo 2025

CAÍDA LIBRE

 Vuela, príncipe, vuela…». Te escucho y siento terror. Sé lo que vendrá después: querrás que trabaje y encuentre a una chica decente. Que busque piso por el barrio, para cuidarte cuando seas mayor; que me saque el carné y me case, como el primo Manolo; que tenga hijos… Y cuando lleguen, dirás que el tiempo pasó volando; que haga dieta porque mi barriga no tiene perdón; que ahorre para la jubilación y que los sueños son cosas de críos, como las piñatas rotas. Ahora, mientras empujas con todas tus fuerzas este columpio, calculo la distancia al suelo y elijo soltarme. Adiós, mamá, adiós.


Microrrelato ganador 🏆 semanal Relatos en Cadena.

#relatosencadena

#cadenaser

#microrrelatos




21 mayo 2024

La estafa del amor

Una abogada ha cruzado el Atlántico buscándome. Ha aparecido en mi bufete, asegurando que soy la viuda de O’Connor, un multimillonario norteamericano fallecido recientemente. Sostiene que hace quince años, en primavera, contraje matrimonio con su cliente en el manido Las Vegas. Un dossier fotográfico más la confesión póstuma de O’Connor me sitúan allí. Según parece, tuve dos hijos, Winston y Abba. Imposible negarlo, los críos son idénticos a mí y ambos nombres me encajan: uno, mi tabaco favorito; otro, mi grupo fetiche. Ahora, con papá muerto, los huérfanos necesitan una madre que vigile su formación y atienda sus necesidades. He enviado tres transferencias para mover papeles, pero resulta imposible razonar con mis compañeros. Aseguran que estoy siendo estafada. ¡Envidiosos! Afrontaré mi nuevo destino, aunque lo más cerca que recuerdo haber estado de América fue cuando besé a un tipo disfrazado de Elvis mientras cantaba ‘Love mi tender’ en un karaoke.



#ganador abril microrrelatos de abogados 


28 abril 2024

La fotografía


 Desbordado de negativos defectuosos, películas veladas y con una desconocida revisando antiguos retratos. Encolerizado, pregunté qué hacía en mi estudio. Respondió que había brotado, no sabía cómo, de una de mis fotografías y que necesitaba encontrarla para regresar. Me pareció tan fascinante su belleza y la magia de aquel relato de mujeres emergiendo de fotografías que me cautivó. Durante casi cuatro décadas hemos vivido felices juntos. Primero, como pareja; luego, como padre e hija y ahora pasamos por abuelo y nieta. Ella permanece hermosa, inalterable al paso del tiempo. Con mi ocaso cercano, creo que es momento de devolverle su fotografía y dejarla marchar.


Finalista Semana 22 Relatos en Cadena 

19 enero 2024

El sueñero

 

El sueñero, de María Sergia Martín González

Aquel atractivo e irresistible vendedor de sueños había engatusado a mis padres. Cuando llegué del instituto hablaba con mamá. Ella le contaba sus deseos de volar muy lejos. Como me aburrían sus rabietas hormonales, encendí el televisor. Luego, llegó papá con sus fantasías por volver a ser niño. Aquel embaucador anotaba todo en una libreta, como para darse importancia. Estoy muy preocupado, sobre todo por mamá. Dicen en el barrio que el lunes la vieron en el nido de cigüeñas haciendo piruetas. Pero al que no soporto es a papá. Se ha convertido en un mocoso repelente y autoritario que llena la casa de babas.


Finalista semana 14 Relatos en Cadena de la Cadena Ser.

16 octubre 2023

Lazos invisibles

 

Supe que el recluso solicitó cambiar de letrado. «Reclama imposibles», apuntaban. Me acerqué dubitativa. Tras las obligadas presentaciones cliente-abogada, intenté formularle algunas preguntas. Se adelantó admitiéndose culpable. Dijo que aceptaría cualquier pacto; que solo necesitaba poder despedirse de un amigo con el que siempre estuvo conectado. Últimamente, sospechaba que algo iba mal. Afirmó que, de no conseguirlo, olvidara el camino de retorno. Me conquistó cuando dijo que mis ojos eran campos de lavanda y que le recordaban a una hija que decidió enterrarlo hacía mucho tiempo. Resultó complicado. Demasiados impedimentos por parte de la prisión. Sherlock, así se llamaba su perro, iba a ser sacrificado. El tiempo apremiaba... Tras semanas de extenuante papeleo, el juez autorizó un vis a vis extraordinario. Sherlock estaba ciego, arrastraba desmañadamente las patas, pero algo invisible permanecía inalterable. Hubo babas, interminables abrazos y un llanto a dos voces. «Te eché de menos, viejito», repetía emocionado.


Microrrelato ganador septiembre Microrrelatos de Abogados. Aquí se recoge la noticia.

PALABRAS DEL MES: lavanda, retorno, formular, pactos, conectado

13 julio 2023

Para niñas especiales

 

Visitar su taller era la fantasía de cualquier niña del parque, pero él me había elegido a mí. En lugar de sacarme una chocolatina de la oreja, como a las demás, me entregó un papel arrugado en el que había escrito que yo era la ganadora. Aunque me moría de ganas por contárselo a mis amigas, dijo que ese sería nuestro secreto.

Al llegar, me desilusioné un poco. Aquel sitio parecía cualquier cosa menos un taller de magia. Vale que había un hombre de hojalata, pero ni capas, ni varitas, ni chisteras. Ni siquiera una paloma. Iba a marcharme cuando levantó una tela y lo descubrió. Frente a mis ojos, el baúl mágico que me ‘teletransportaría’ a Oz, repleto de chucherías, vestidos ‘dorothy’ y fotos de niñas: antiguas pasajeras, supuse. Dijo que únicamente funcionaba con niñas especiales, por lo que debía permanecer muy callada cuando comenzara a moverse. Y dormirme sin rechistar porque el viaje era largo.

Estoy contentísima esperando aquí dentro, aunque me hubiera gustado poder despedirme de mamá para demostrarle que no eran cuentos chinos, que la magia existe de verdad.




#Microrrelato finalista XI Premio de Microrrelatos Colectivo Manuel J. Peláez

Amanda, o alguien que se le parece

 

Amanda, o alguien que se le parece

 

Encontrar romántico el simple hecho de quedar un lunes a eso de las seis en El Retiro, como cuando empezaron de novios. Pasear en silencio, aspirar el murmullo de la hierba. Sentarse en su banco frente al lago. Temblar, como el primer día, al sentir que Amanda acaricia sus manos y le pide que le mire a los ojos. Escuchar como ella le confiesa que se ha enamorado de otro. Que lo siente. Que siempre serán amigos. Que encontrará a alguien mejor... Aceptar la ruptura con deportividad. Estas cosas pasan. Acompañarla hasta el metro, hacerse el fuerte y despedirla con un beso. Llorar. Enterrar el anillo junto a un olmo, perder su trabajo. Llorar. Olvidarse de pagar al casero y regresar cada domingo al parque. Vestir, aunque deslucida y rota, la misma ropa de entonces. Creer reconocerla en cada mujer que pasea y, como un loco, gritar su nombre. Imaginar que es Amanda, o alguien que se le parece, quien se gira y arroja con desdén unas monedas al suelo. Emocionarse con semejante muestra de afecto, con verla tan bonita, con pensar que sigue recordándolo y exhibir orgulloso al mundo su sonrisa desdentada.



#Microrrelato finalista en el IX Certamen de Microcuentos – Vallecas Calle del Libro 2023

02 mayo 2023

Faltan cinco

 

Si el traje no es para mí, por qué se empeñan en decir que me sienta bien. Es azul y rojo con una araña gigante en el pecho y tiene una máscara con solo dos agujeritos para los ojos.  Cada mañana me lo pone una enfermera y, mientras desayuno, repite que soy especial. No consigo enfocarla bien con esta máscara inútil, pero me relamo imaginando que es mamá: mi deliciosa mamá. Todas las tardes me pinchan, me hacen pruebas... Aunque quiero llorar, jamás muestro debilidad con gente. Cuando me atan y se marchan, sí. Me desparramo y lloro con todos mis ojos. Sí, sí, con los siete.



Finalista semana 25 #Relatos en cadena #Cadena Ser


28 mayo 2022

Final inminente

 

Sufría terrores nocturnos, según dijeron los del orfanato. Tenemos la misma edad, pero parece más pequeño. Habla poco, no juega al ajedrez y le aterrorizan los escarabajos. Por algún trauma, supongo. Dice papá que debemos ser amables porque mamá necesita llenar el hueco que dejó Filfa.

Como buen noctívago, cuando se acuesta, no puedo evitar acercarme y susurrarle que esa era la cama de mi hermana muerta. Me chifla verle temblar.

Ayer nos comunicaron sus alergias y mamá comenzó a llorar… Yo las anoté para no confundirme, aunque sospecho que, más pronto que tarde, acabaré equivocándome como la otra vez.



Segundo premio CONCURSO DE MICRORRELATOS "Laberinto de palabras" Escritores de Rivas (Rivas Vaciamadrid)

Una vez es sí. Dos, no

 

Mamá era una mujer especial. Desde que conoció a papá, había documentado nuestras vidas en distintos álbumes. Era una delicia navegar a través de aquella enciclopedia vital repleta de fotos y recortes. En el álbum de estrellas aparecía su noviazgo, el primer beso, la boda. En el azul, el piso nuevo, cada mueble y la ampliación de la droguería. El rosa estaba dedicado a mi nacimiento, mis primeros años de colegio, los disfraces que ella inventaba. En el verde, la infidelidad de papá. Las pocas páginas del álbum negro sugieren dolor, quizás, celos o venganza...

A pesar del tiempo transcurrido, emociona ver que continúan juntos y que ya superaron los malos momentos. Es pura entrega que mamá no lo abandonara cuando supo del engaño, ni tan siquiera cuando papá enfermó repentinamente. Jamás quiso apartarse de su lado. Cada día diluye su medicación en zumo, le limpia los hilillos de baba de la boca, empuja con delicadeza su silla y sigue contando con él para todo. Esta mañana, antes de decidirse por el color de las nuevas cortinas, le ha pedido opinión a papá: «Parpadea una vez si te gustan. Dos, si no».


Microrrelato finalista VIII CERTAMEN DE MICROCUENTOS VALLECAS CALLE DEL LIBRO 2022

18 abril 2022

Dicen


 

Dicen

Ahogado en la laguna encontraron al viejo pescador. Dicen que hace años, se le ahogó una hija allí mismo, que estaba borracho y que aún rumia la culpa. Desde que murió su mujer, acudía cada tarde a ese lugar para reencontrarse con la pequeña. Dicen que se arrojaba sonriendo, con los bolsillos llenos de piedras. Que, cuando llegaba al fondo y sus pulmones rebosaban agua, algún tritón avisaba a la niña, que lo vaciaba y acomodaba en tierra firme hasta que se recomponía. Dicen que tanto dolor lo volvió loco y dicen, también, que desde su nicho la esposa ha celebrado este desenlace.



Finalista semana 25 Relatos en Cadena. Cadena Ser

28 diciembre 2021

Diógenes

 

La afición de papá por los viajes espaciales inundó nuestro hogar de objetos maravillosos. Asier tenía su habitación atiborrada de meteoritos y restos de satélites, mientras yo rescataba residuos siderales entre cientos de bolsas de basura cósmica. Para mamá traía piezas de tela intergaláctica o trozos de porcelanas de asteroides lejanos. Durante esos días, éramos felices escuchándole narrar sus peripecias. Pero la dicha duraba poco. A instancias de algún vecino envidioso, aparecían decenas de camiones municipales con la misión de expoliarnos nuestros tesoros. Después, se llevaban a papá vestido de blanco en una nave con sirena y luces ambarinas.



Primer Premio XIII Concurso de Microrrelatos de la Red de Bibliotecas Públicas Municipales del Ayuntamiento de Madrid

Recuerdos

 


Hoy he colgado el letrero con mi nombre en la puerta del bufete. Mario nunca lo sabrá, pero el suyo figura también, embadurnando las paredes, bajo el papel pintado. He recordado cuando volvía con hambre del colegio y el suministro eléctrico se mofaba de una nevera sin recursos. Siempre quería albóndigas con muchas patatas, porque estaba en pleno crecimiento. Con los lápices de mamá aprendí a dibujarle sus comidas favoritas. Se relamía. Esa tarde hacía frío. Le pinté una estufa y mantas con el rostro de mamá, para que no la echara en falta. Porque era la mayor. Porque se lo prometí. De madrugada, llegó papá trastabillando. Nos hicimos ovillo cuando abrió la puerta. Mario dibujó en la pared un escondite que me pudiera proteger, como cientos de veces vio hacer a mamá… En mi mesa: un portátil, sus fotos infantiles y los lápices que no consiguieron dibujarle una vida.


Ganador mes de febrero. Microrrelatos de Abogados.

https://microrrelatos.abogacia.es/microrrelatos/02-2021/

14 julio 2021

Decisión final

 Era lo que debía hacer. De lo contrario, me habría consumido viéndote crecer,  sabiendo que siempre serías la favorita.

Esta mañana tuve que insistir mucho para que me dejaran sacarte de paseo. Y mentir un poco. No podía decirles dónde iba a llevarte porque me lo habrían prohibido y, además, era un secreto de hermanos. Solo nuestro. Quería enseñarte los acantilados y el mar. De cerca. Lo más cerca posible.

Mientras caminábamos, sonreías recogiendo flores y piedras en una cesta, parloteando en tu lengüecilla de trapo. Qué bonita estás cuando se te marcan esos hoyuelos que tienen fascinado a papá... Te confieso que estos últimos años han sido terribles para mí. He dejado de ser hijo único, el ojito derecho de mamá, su niño, para convertirme en el hermano mayor. Me han despertado tus cólicos, me he pringado con tus cacas, has emborronado mis dibujos con tus babas y, lo peor, papá me obligó a regalar mi colección  de canicas para evitar que te ahogaras.

No te guardo rencor, hermanita, pero ha llegado el momento de despedirnos para siempre.

Diles a papá y mamá que los quiero muchísimo y, también, que saltar no era mi primera opción.

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