Esta noche el estómago vacío, el frío y la quemazón de los calambres le habían concedido una tregua permitiéndole dormir del tirón y... soñar.
Soñó que volaba.
Y voló…
Voló y surcó el cielo agitando sus alas.
Voló en círculos componiendo enredadas piruetas a contraviento; planeó y se elevó de las azoteas más altas.
Ejecutó acrobacias seguidas de vuelos rasantes y se rindió ante las corrientes que le hicieron bailar a capricho del viento…
Soñó que volaba.
Y voló…
Voló y surcó el cielo agitando sus alas.
Voló en círculos componiendo enredadas piruetas a contraviento; planeó y se elevó de las azoteas más altas.
Ejecutó acrobacias seguidas de vuelos rasantes y se rindió ante las corrientes que le hicieron bailar a capricho del viento…
Su hija le
despertó bruscamente con un zarandeo. “¡Vamos!, ya amaneció. Te acompaño al metro”.
Le colocó la
manta sobre las piernas y el raído cartón entre las manos. “Y no olvides reclamar
la atención de la gente; poner tu mejor cara de pena y echar el freno de la silla”.
El abuelo que, aún estaba empapado de sueños de libertad, no podía dejar de sonreír mientras comenzaba a caer una fina lluvia de lágrimas sobre sus mejillas.
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Mi aportación a la Primavera de Microrrelatos
Indignados 2014. Miguel Torija, de LA COLINA NARANJA es impulsor, promotor y espíritu de esta iniciativa de indignación cuyo
objetivo es que hoy, día 15 de mayo "la red se llene de microrrelatos indignados que
denuncien el avance de la desigualdad social, las injusticias, los abusos de
poder, las humillaciones colectivas, las corrupciones impunes o la
desprotección social que en los últimos tiempos estamos padeciendo".

