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10 marzo 2011

Amor prohibido... el desenlace.


Conviene recordar que esta entrada es el desenlace de un "relato interactivo", el segundo de la serie “Relatos abiertos”, que comenzó en el post anterior. No continúes si no has leído la preview…

La escena la dejamos así:

Al otro lado de la puerta, había 4 hombres: dos vestidos de policía y otros dos hombres más. Uno de ellos, no debería llegar a los cuarenta años y, el segundo... algo mayor. Fue el más joven, el que entró en la habitación primero, seguido por los otros tres y gritando dijo:
-          ¡Vamos papá!... esto ya ha terminado. ¡Se acabó!... ha sido una locura… ¡nos vamos!. Esta vez has ido demasiado lejos… Y a usted,  ¡o-por-tu-nis-ta!, debería darle vergüenza, a su edad, haber engatusado a este pobre hombre… ¡Tranquilo, papá!. Menos mal que llegué a tiempo, antes de que esta puerca se llevara todo tu dinero… ¡Tranquilo, tranquilo…!
El anciano, intentó zafarse sin éxito.
En pocos minutos había desaparecido de la estancia, con su hijo, hacia un lugar desconocido.


Los dos policías, siguiendo las órdenes del director de la residencia, cogieron a la anciana por ambos brazos y, sin hablarle, salieron con ella en dirección a la calle.
No hubo preguntas, ni reprimendas, ni respuestas… solo silencios, varios bufidos y continuas muecas de fastidio. Los tres hombres se despidieron y agradecieron con apretones de mano, tamaña hazaña.
Fuera, al otro lado de la calle, una furgoneta con dos enfermeros de uniforme, esperaban a la fugada para el traslado su casa-cárcel… Tampoco ahora hubo palabras, únicamente miradas de desprecio hacia la mujer.
Al llegar a su habitación se paró ante la puerta por lo que fue obligada a entrar con un leve empujón. Ya dentro, en la triste realidad de su cuarto, se giró hacia sus “sabuesos”… les miró y, con los ojos inundados de lágrimas, se compadeció…


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Bueno, bueno, esta vez las ganadoras han sido Neurótika, Julia y Pencies... Muchísimas felicidades chicas.
Ha habido premios de aproximación, reintegros, finales de infarto como el de Acróbata y el de Ángel, y todo tipo de fantasías puestas en papel. ¡¡¡Gracias!!!!.
A todas y todos, muchísimas gracias por participar en el juego. Voy a aprovechar para dejaros (a todos, insisto) un premio precioso que podéis recoger aquí mismo. Se llama "Cadena de Amistad". Yo misma, me uní a a la cadena, invitada por mi amiga María... Es una insignia que se concede a todas esas personas que se "meten" un día en tu vida a través de este medio... y llegan a ser importantes, valiosas y muy queridas...
Para tod@s los que queráis uniros a esta cadena... aquí lo tenéis, como muestra de lo importantes, queridos y valiosos que os considero...





09 marzo 2011

Amor prohibido.


Miró su reloj, las cinco en punto de la tarde. Allí estaba ella acercándose “a hurtadillas”, despacio, hacia el banco dónde se conocieron varios meses atrás. En su bolsito de viaje, unas pocas pertenencias. Él, por el contrario, llevaba las manos libres y toda su ropa puesta… una prenda encima de otra, como las capas de una cebolla. Por fortuna era un día frío, y el exceso de abrigo le resultó confortable.
Cinco y cuarto. Cambio de turno y unos minutos sin vigilancia para huir.
Juntos, del brazo, caminaron hacia la salida. Una puerta rejada y tras ella, la libertad…
Sortearon el obstáculo sin problemas y, ya fuera de su cárcel, se abrazaron y besaron por primera vez. El tacto de los labios en fusión resultaba tan cálido que no se podían separar. Ella, abrió su bolso y sacó una flor que besó para él. Y así, con la flor en la mano, caminaron del brazo como dos enamorados.


Tomaron la carretera, caminando despacio; oteando el paisaje; respirando profundamente el aire limpio y besándose las manos a cada paso.
Hicieron señas a un camión para que parara. Les llevó al pueblo más cercano. Allí buscaron un hostal y tomaron una habitación. Se registraron como matrimonio y pidieron que les subieran algo para cenar. En estos pueblos pequeños, no se suelen hacer preguntas a los forasteros, por lo que éste segundo obstáculo, también quedó superado.
Esperaron sin hablar, sentados en torno a una mesa, mirándose y sonriendo. Las manos unidas. Miradas cómplices de enamorados y chispas que iban de los ojos del uno a los de la otra.
Estaban haciendo lo correcto y nadie lo iba a poder impedir.
Cuando llamaron a la puerta fue ella, la más ágil de los dos, la que se levantó a abrir… 
Esperaban una cena en la intimidad, sería su primera cena, y no convenía hacer esperar al camarero. Al abrirla, sus ojos se asustaron por lo que, en un acto reflejo, intentó cerrarla de nuevo... Misión imposible porque la madera topó con un pie fornido, que se lo impidió. 
Al otro lado de la puerta, había 4 hombres: dos vestidos de policía y otros dos hombres más. Uno de ellos, no debería llegar a los cuarenta años y, el segundo... algo mayor...


¿Qué os parece la escena?
Personalmente, creo que tiene varias posibilidades para encontrarle un final así que, aunque yo ya tengo uno, me gustaría que participarais y crearais el vuestro… (mi agradecimiento a tod@s, por adelantado). 



04 febrero 2011

Maquíllale... (el final).

Nos habíamos quedado en el despacho del jefe…  (esta entrada es el desenlace de la anterior).

Mariano, desconocía el rumor que se había estado fraguando a sus espaldas, y que había crecido como la espuma. Cuando se sentó, en la misma silla que meses atrás, estaba convencido de que iba a ser felicitado… “crasso error”.


Tras escuchar, de boca del supremo, los comentarios que iban y venían, se sintió francamente triste. Todos los que le estaban haciendo “mala prensa” eran las mismas personas con los que almorzaba, reía o salía de fin de semana. Había convivido 3 largos meses creyendo que sus compañeros admiraban su trabajo y lo que estaban haciendo era “apuñalarle por la espalda”.

El director, de nuevo con el currículum de Mariano en la mano, para dar solidez a lo que estaba diciendo, le instó a que no repitiera maquillajes en las caracterizaciones y que utilizara diferentes colores para cada “estrella”…

-          Mariano, como bien dice aquí, es usted imaginativo pero no lo ha demostrado en exceso porque parece que fuera una sola, la técnica que controla… Imaginativo... bla bla bla… Doto de expresividad tu rostro y además hago uñas y peino. Controlo las técnicas del maquillaje de camuflaje cosmético… bla bla bla… Ocho años de experiencia en “Maquíllale. A tu ser querido le hubiese gustado” , empresa de servicios de la Funeraria: “La última expresión”… (silencio)…

En ese preciso instante sonó el teléfono, se cortó la conversación y el Sr. Director quedó salvado por la campana…

-          Perdone, Mariano, tengo una llamada… esta tarde continuamos la charla… mejor, mañana… sí, sí, mejor mañana… ya le avisará mi secretaria… (tartamudeaba).

Ya estaba resuelto el misterio.

Mariano había permanecido tantos años maquillando al mismo tipo de clientes que, ahora, no podía pensar ni ver de otra forma. Mucho menos, podía plantearse hacerlo de diferente manera. En el currículo quedaba dicho y él, en ningún momento pretendió engañar a nadie.

¿Casualidad, suerte, destino...? Al encontrar este trabajo confluyeron muchas circunstancias: alguien que busca trabajo; otro que necesita un trabajador especializado, como sea y la tercera... la que desencadenó el entuerto: “alguien con demasiada prisa, que no termina de leer…”

Mariano salió del despacho cabizbajo; triste y herido pero no por las palabras de su jefe, si no por las que no le habían dicho sus compañeros… De nuevo, su eterno problema de incomunicación, con el añadido de la crítica.

No pasó una buena noche, pero a la mañana siguiente con una visión más positiva de las cosas y como todos los días, cogió su maletín y se dirigió, con nuevas ilusiones y nuevos proyectos de trabajo al sitio del que nunca debió salir... aquél donde no se comunicaba mucho, pero donde tampoco iba a sentirse traicionado...


“Maquíllale. A tu ser querido le hubiese gustado”.
Empresa de servicios de la Funeraria: “La última expresión”.

03 febrero 2011

"Maquíllale..."


La casualidad quiso que, el mismo día en que Mariano se despidió de su trabajo, encontrara otro.  Igual pero muy diferente.
Llevaba años, más de ocho, en la misma empresa y comenzaba a estar cansado de trabajar mucho y conversar poco. Y así, con un currículo bien hecho, bajo el brazo lo fue dejando en todos los salones de peluquería, centros de belleza, centros de masajes y en la cadena local de televisión. Tras un duro día pateando la ciudad, fue llegar a su casa y ya tenía un mensaje en su contestador:

-          Mariano, precisamos de usted. Si sigue interesado en el trabajo hay un puesto a su medida como maquillador de la cadena… ¿podría venir mañana a las 8 de la mañana para una entrevista?... Un saludo.

Golpe de suerte, azar, casualidad… el destino. Podéis llamarlo como queráis.

A la mañana siguiente, estaba Mariano a las 8 en punto, dispuesto a hacer lo que mejor sabía: maquillar.
Le recibió en su despacho el que iba a ser su jefe. Se sentaron, mientras éste ojeaba su currículum y repetía en un murmullo…

“… tal tal tal… experto en caracterización, diseño de personajes y efectos especiales en maquillaje. Puedo resolver cortecitos y rasguños. También rasuro y depilo. Imaginativo. Doto de expresividad tu rostro y además hago uñas y peino. Controlo las técnicas del maquillaje de camuflaje cosmético… tal tal tal… Ocho años de experiencia en “Maquíllale…..”.

-          Suficiente Mariano, el trabajo es suyo, nos hemos quedado sin maquillador y es urgente que se ponga a trabajar hoy mismo.

Allí estaba nuestro hombre con su maletín de trabajo, repleto de sombras, polvos, coloretes, barras de labios, secador, alisador, pañuelos y pelucas, borlas de polvos y pinzas… para maquillar a todas las estrellas de su admirada televisión local.

Se fue corriendo la voz de su impresionante capacitación para el puesto y de las innumerables técnicas que conocía en el arte del retoque de la imagen. De la noche a la mañana, Mariano, se había convertido en un héroe del maquillaje y la caracterización. Héroe sí, pero cuestionado por algunos.



Pronto comenzaron a alzarse voces en su contra. Quizás por envidia o por celos profesionales o porque todos los trabajadores y presentadores de la cadena parecían hijos de los mismos padres.


El director, tras 3 meses de trabajo en la cadena, se vio obligado a citarle, de nuevo, en su despacho para hacerle conocedor de todas las quejas que se venían escuchando, cada vez más fuertes.

Pero, ¿por qué todas las personas maquilladas por nuestro amigo Mariano parecían hermanas y hermanos? ¿por qué en todas ellas plasmaba la misma expresión en el rostro?...

Yo ya tengo un final, pero me gustaría conocer cuál sería el vuestro…

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