20 abril 2013

Don Anselmo y Sancho


Con este microcuento "Don Anselmo y Sancho", participo en la propuesta del mes de abril (tema: "Caballeros") del blog "Esta noche te cuento". Es mi primera vez y no sé qué os parecerá el resultado.


–Disculpe, caballero, ¿qué va a ser?
–Lo de siempre, mi querido Sancho, gracias.
–¿Lo de siempre?.. ¡Vamos, lo que viene siendo el vasito de agua y el aperitivo de la casa!.. Cada día lo mismo, don Anselmo, que no se afloja usted el bolsillo ni aunque le aspen. Mucho porte, mucho porte y vacío el monedero…
–¡Pardiez, criatura ingrata! Toma mi cuello, cercénalo con tu guadaña y quítame la vida pues ya me has despojado de mi honor y sin honra, nada soy… Mancillas mi linaje, mi fiel Sancho, mas recojo el guante que me lanzas con traición y ahora tan sólo resta resarcir mi nobleza en duelo, como exige el manual…
–¡Venga, no se ponga usted así, don Anselmo, que ya sabe cómo soy de bruto!
–Acepto tus disculpas, amigo Sancho, que también es de caballeros el perdonar, si bien tamaña felonía expelida por tan insidiosa boca me trajo de nuevo el brío y las ganas de almorzar…
–¿Menú del día o prefiere la carta?..
–Hoy elegiré la carta, a ver si una pequeña alegría me ayuda a asentar el estómago, que advierto turbio, tras tu anterior afrenta.
–¿Le apetecería leer el periódico mientras espera?
–Nada me complacería más.



18 abril 2013

Recortando gastos






–¡Puta crisis!, cada vez todo más caro y con la mierda de pensión que te quedó no llegamos ni a mediados de mes –cada día, la misma retahíla de reproches por parte de la esposa.
–La culpa la tiene el gobierno –respondía con calma el anciano a la malhumorada mujer mientras podaba un bonsai.
–¿El gobierno? Mira que te dije que te reengancharas unos años más pero al señorito no le dio la gana; el señor ya había dado mucha vida a la empresa… ¡Vago, más que vago! Todo el día mirando el jardín y perdiendo el tiempo con las plantas… –volvía una y otra vez la esposa a meter el dedo en la yaga.– ¿Por qué te habré aguantado tantos años con la de pretendientes que me cortejaron?.. Tanto elegir para acabar con el peor.
–Paciencia, Pura, que de comer no nos va a faltar –hablaba el viejito mientras intentaba acariciarle el rostro.
–¿Comer? A partir de mañana se te acabaron carnes y pescados… No hay dinero para la compra de dos y, puesto que eres el más viejo, necesitarás menos para acabar antes… ¡Qué cruz de hombre, Señor, qué cruz!..

El día en que desapareció doña Pura cuentan que vieron al anciano, con visibles muestras de agotamiento, llevando una pequeña pala manchada de barro. Acababa de plantar unos bonitos rosales por encargo de su esposa.




 Este microcuento es mi aportación a la segunda jornada de la convocatoria "La primavera de microrrelatos indignados 2013". Si quieres participar, aquí tienes las bases.

 

 

13 abril 2013

Atunes freudianos




Cada noche, el mismo sueño recurrente con la muerte visitándole en forma de atún. No entendía el significado de tamaña locura, que incluso le divertía, y que achacó a que no digestionaba bien sus copiosas cenas. Dispuso aligerarlas y hacer algo más de ejercicio cruzando unos largos en su piscina cubierta antes de dormir. Lejos de desaparecer, las pesadillas se hicieron cada vez más frecuentes. Lo que en un principio le solazaba y era tema de conversación en los desayunos de trabajo, se convirtió en una verdadera angustia. Hombre hipocondríaco donde los hubiera creyó que esas imágenes podrían ser síntomas de algún mal, con lo que su desazón fue in crescendo. Se realizó un chequeo completo que descartó cualquier enfermedad, pero los sueños continuaban. Pensó que si no era nada físico, el problema debía hallarse en su mente. Desesperado, decidió acudir a un acreditado psiquiatra con el convencimiento de que las alucinaciones nocturnas eran producto de alguna terrible dolencia mental.
–¿Me estoy volviendo loco, doctor? Dígame la verdad...
–Nada más lejos de la realidad. Sus sueños son premoniciones de una larga vida; ¡vamos, que son de manual! –le tranquilizó el galeno. Ni enfermedad física ni mental. Lo que usted tiene es el don de poder soñar con atunes… Los famosos atunes freudianos como vaticinadores de vidas longevas. Le envidio, amigo, ¡ojalá yo los tuviera!
El hombre quedó mucho más tranquilo.
Se acostumbró a compartir las noches con protagonistas tan singulares hasta que un día despertó convertido en pez y no pudo hacer nada por llegar a coletazos hasta la piscina.

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